Diseñar una página web no es solo elegir colores bonitos o estructurar un menú. Es construir un espacio digital capaz de comunicar una identidad, guiar al usuario y generar una experiencia memorable. Como diseñador gráfico y creativo, a lo largo de mi trayectoria he visto cómo una web bien planteada puede transformar por completo la percepción de una marca. Por eso, cuando empiezo un proyecto digital, trato cada web como una pieza única, con su propio lenguaje, su propia personalidad y su propio relato visual.
Antes incluso de abrir Figma o cualquier herramienta de diseño, lo más importante es comprender el propósito del proyecto. Cada web tiene un objetivo distinto: vender, informar, generar confianza, enseñar trabajos o facilitar un contacto directo. Y es justo en esta fase inicial donde se define el éxito del diseño. Una web no debe adaptarse a una plantilla prediseñada; debe construirse a partir de lo que la marca necesita transmitir. Si te interesa ver algunos ejemplos de cómo trabajo esta parte visual y conceptual, puedes visitar mi portfolio donde muestro proyectos orientados a diseño, identidad y comunicación.
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Comprender el proyecto: la fase estratégica que define toda la web
Para poder diseñar una experiencia digital coherente, primero es fundamental entender a fondo quién está detrás del proyecto. Cada marca tiene valores, una voz propia, un público concreto y una historia que contar. Por eso, siempre comienzo con una conversación profunda en la que trato de descubrir qué quiere transmitir la empresa o la persona que está creando la web. A veces el cliente cree que necesita simplemente “una página bonita”, pero lo que realmente transforma su presencia online es tener clara la intención de cada página, cada sección y cada mensaje.
En esta fase analizo qué emociones debe generar la web, cómo debe sentirse al navegar por ella y qué acciones queremos que realice el usuario. También evalúo la estética que mejor representa a la marca, si tiene ya una identidad visual previa, si necesita renovarla o si debemos construirla desde cero. Todo esto me permite crear un diseño digital que no solo sea agradable visualmente, sino también intuitivo, funcional y acorde con la personalidad de quien lo encarga.
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Las preguntas clave que siempre hago antes de empezar a diseñar
A lo largo de los años he desarrollado una serie de preguntas que considero esenciales antes de empezar cualquier web, porque son las que determinan la dirección del proyecto. La primera es siempre la misma: ¿cuál es el objetivo principal de la web?. No es lo mismo diseñar para vender, que para informar o mostrar un portfolio. Después profundizo en quién es el usuario ideal, ya que el diseño no solo debe gustar al cliente, sino sobre todo ser útil para la persona que navega.
También pregunto qué estilo visual representa mejor a la marca. Algunas buscan un diseño sobrio y elegante; otras prefieren una estética más creativa, colorida o moderna. A partir de ahí comenzamos a definir la estructura de la web: qué páginas va a contener, cómo debe organizarse la información y qué recursos visuales serán necesarios. Esta parte del proceso también incluye revisar el contenido disponible, desde textos hasta fotografías, y valorar qué habrá que crear desde cero. En muchos casos, incluso analizamos qué webs inspiran al cliente y por qué, algo que aporta claridad a la dirección estética del proyecto.
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La experiencia de usuario como pilar del diseño web
Una web puede ser muy bonita y aun así no funcionar bien. La diferencia entre una web estética y una web realmente eficaz está en la experiencia de usuario (UX). Aquí es donde entra en juego cómo se sienten las personas al interactuar con la web: si encuentran lo que buscan rápidamente, si entienden el contenido, si la navegación es intuitiva y si todo fluye sin complicaciones.
La UX se construye desde múltiples dimensiones: una navegación clara, un ritmo visual equilibrado, mensajes concisos, tiempos de carga óptimos y un diseño completamente adaptado a móvil. Hoy en día, la mayoría del tráfico llega desde dispositivos móviles, por lo que diseñar pensando primero en esa versión es imprescindible. Google insiste en que la velocidad de carga es uno de los factores que más influyen en la permanencia del usuario, y numerosos estudios de UX avalan que la simplicidad suele generar mejores resultados que la sobrecarga visual. Puedes leer más sobre estas recomendaciones en la Google Design Library, donde se recopilan principios clave de experiencia de usuario.
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El proceso creativo de una web: de la idea al resultado final
Aunque cada diseñador tiene su forma de trabajar, mi proceso creativo sigue una estructura clara que me permite mantener orden y coherencia. Comienza con la investigación y la revisión de referencias, tanto del sector del cliente como del tipo de estética que estamos buscando. Después, elaboro una arquitectura web, es decir, un mapa visual donde se organiza cada página y su jerarquía interna. Este paso es esencial para que la web sea lógica, intuitiva y cómoda de recorrer.
Posteriormente, paso a crear los wireframes: esquemas básicos que muestran dónde irá cada elemento sin entrar todavía en diseño gráfico. Esto permite tomar decisiones funcionales antes de hablar de colores o tipografías. Una vez aprobados, llega la fase más visual, donde construyo la estética completa: paleta, tipografías, estilo gráfico, imágenes, ilustraciones, ritmos, márgenes, movimiento… todo aquello que hará que la web cobre personalidad y se convierta en un espacio propio. Por último, se desarrolla la maquetación, se optimizan los tiempos de carga, se revisan los textos y se ajusta cada detalle antes de la publicación final.
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La importancia de mantener coherencia visual en el entorno digital
Una web debe sentirse como un ecosistema visual coherente. Igual que ocurre en un proyecto de branding, la clave está en la unidad estética. Como el proyecto de TarzanBox, una web de Crossfit.
Esto incluye usar siempre las mismas tipografías, una paleta de color definida, un estilo de imágenes constante y un tono de comunicación uniforme. No se trata de limitar la creatividad, sino de que cada elemento forme parte de un mismo lenguaje visual. Esa coherencia es la que hace que una marca se perciba sólida, profesional y fiable. Pudes verlo en el proyecto de TarzanBox, una web de Crossfit.
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¿Qué errores debes evitar al crear tu página web?
Uno de los errores más habituales es empezar a diseñar sin un objetivo claro. También es común saturar la web con demasiadas tipografías, colores o animaciones que dificultan la lectura. Otro problema frecuente es no optimizar la web para móvil, lo que afecta gravemente a la experiencia y al posicionamiento en Google. Y, por supuesto, también es un error no cuidar los textos o dejarlos en segundo plano. En una web, la forma importa, pero el contenido importa aún más.
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¿Quieres crear una web coherente, profesional y con personalidad?
Si estás pensando en crear o rediseñar tu página web, puedo ayudarte a construir un espacio digital que represente lo mejor de tu proyecto, cuide la experiencia de usuario y tenga una estética sólida y coherente. Puedes ver mis trabajos y procesos en mi portfolio o escribirme directamente a través de la sección de contacto.
Estaré encantado de ayudarte a transformar tu marca en una experiencia digital memorable.